Muchas personas solo se acuerdan del aire acondicionado cuando empieza el calor. Lo encienden después de meses sin usarlo y se encuentran con problemas bastante habituales: mal olor, menos potencia, más ruido o la sensación de que enfría peor que otros años. En muchos casos, no se trata de una gran avería, sino del desgaste que se va acumulando cuando el equipo no está en buenas condiciones.
En RCI sabemos que es importante explicar algo que afecta directamente al confort de la vivienda: cuando un aire acondicionado funciona peor, también se nota en el consumo y en la comodidad del día a día. Y si esa situación se alarga, llega un momento en el que muchas personas se plantean si su instalación actual sigue siendo la adecuada.
