Una sobretensión eléctrica puede durar apenas un instante, pero sus consecuencias pueden salir caras. En muchas viviendas, una subida de tensión puede afectar directamente a equipos como la caldera o el aire acondicionado, dos instalaciones que dependen de componentes electrónicos sensibles para funcionar correctamente.
El problema es que muchas veces no se le da importancia hasta que aparece la avería. El equipo deja de arrancar, empieza a fallar sin motivo aparente o directamente deja de funcionar. Y en algunos casos, el origen no está en el aparato en sí, sino en la instalación eléctrica.
